Alguna vez hemos escuchado decir a alguien, maravillado ante un atardecer en Tenerife, que la mayor fortuna que tenemos los que vivimos aquí es la naturaleza, el clima o el color del cielo cuando el sol se esconde. Es una riqueza natural que se reparte con justicia, porque todos tenemos las mismas oportunidades de disfrutarla. Pero también necesitamos otro tipo de riqueza que ni es igual para todo el mundo ni llega a todos por igual. Y el deber de las instituciones es preocuparse por los que peor parados salen en ese reparto.

En el Cabildo hemos lanzado la propuesta de un Pacto Social de Rentas con el que pretendemos sumar y concienciar de la necesidad de subir los salarios a los trabajadores de esta Isla. Y no sólo los salarios, sino las pensiones y cualquier otra renta de carácter social. Hay dos maneras de mejorar la vida de las personas y repartir riqueza. Una es a través de los salarios provenientes del trabajo que cuanto mayores sean mejor permite vivir a las familias. Y la segunda manera es a través de los servicios públicos que ofrece la administración, que garantiza la educación, la sanidad y la asistencia social a todos los ciudadanos que lo necesiten.

Los colectivos de mayores salieron a la calle hace muy poco pidiendo mejoras para cientos de miles de pensionistas que subsisten con menos de cuatrocientos euros al mes. El clamor de la protesta ha llegado muy arriba y soy de los que confían en que más pronto que tarde se tendrá que arreglar la situación de esas pensiones no contributivas que por mucho que se estiren no dan para vivir.

Nosotros no tenemos ninguna competencia en materia de pensiones, ni podemos influir en que aumente su cuantía, pero mientras el Gobierno de Madrid se lo piensa y los partidos lo discuten ¿podemos hacer algo aquí para echar una mano? Pues sí. Podemos y lo vamos a hacer. Vamos a producir una rebaja del 70 % del costo de muchos servicios del Cabildo que estará dirigida a esas personas mayores de rentas bajas y al colectivo de ciudadanos que padecen alguna discapacidad. Todas estas personas podrán acceder con esa rebaja a las actividades y servicios deportivos, culturales y de ocio que ofrece el Cabildo. La manera en que se ejecutará esta rebaja es a través de la tarjeta Tenmas que nuestra institución emite con destino a personas mayores que utilizan los transportes públicos, en donde hace ya mucho tiempo que decidimos aplicar la rebaja del 70 % a los colectivos de jubilados y personas con discapacidad, además de otras ofertas dirigidas a la movilidad de los jóvenes y estudiantes de nuestra isla (por treinta y cinco euros al mes pueden utilizar la red de guaguas y tranvía del Cabildo sin limitación de trayectos y desplazamientos).

Queremos que este tipo de medida se extienda a otros servicios municipales e incluso al sector privado, de tal manera que los mayores que tienen un bajo nivel de renta y de las personas con alguna discapacidad puedan encontrarse con que una parte importante de sus vidas —la que abarca desde los desplazamientos en transporte público a acudir a un espectáculo— les va a salir muchísimo más barata. Estamos hablando de una medida que puede llegar a beneficiar a unas veintitrés mil personas en nuestra isla.

Una tarjeta ciudadana que permitirá aplicar bonificaciones y descuentos

Lo que estamos haciendo es transformar la tarjeta Tenmas, una tarjeta física que opera sin contacto en nuestros sistemas de transporte, en una tarjeta ciudadana que permita aplicar bonificaciones y descuentos. Empezaremos con los servicios del Cabildo insular, pero iremos sumando a esta iniciativa a instituciones y empresas que quieran dar un paso adelante para cambiar las cosas. Entre todos podemos construir una política de inclusión económica que va a permitir a muchas personas acceder a todo tipo de servicios y actividades que de otra forma tendrían seriamente limitados por ser personas con unas rentas insuficientes.

¿Quiénes se van a beneficiar? Tendrán derecho todos los mayores de 65 años que reciban una pensión por debajo de los seiscientos cincuenta euros. Y también a las personas con una discapacidad mayor del 50 %, que vivan en tenerife y que perciban una renta inferior a 788,90 euros mensuales. En el caso de la reducción en el 70 % de los precios del transporte —tranvía y guaguas— aumenta el número de personas que se favorecen con estas medidas. Hasta ahora, las ayudas estaban limitadas exclusivamente a quienes cobrasen una pensión no contributiva, que no supera los cuatrocientos treinta euros mensuales.

Queremos hacer más. Y lo haremos. Porque una manera de hacer más ricos a nuestros mayores, a las personas que perciben una renta social extremadamente baja, es ofrecerles las cosas mucho más baratas. Conseguiremos pensiones dignas, ingresos que permitan la subsistencia de quien no tiene ningún otro recurso y ya no puede acudir al mercado laboral. Es algo que nuestra sociedad tendrá que exigirse a sí misma, porque se lo debemos a nuestros mayores. Pero mientras eso llega, hagamos algo para que las cosas sean mejores para ellos.