Fotos y vídeo: ANDRÉS GUTIÉRREZ

Por CARMELO RIVERO

El presidente del Cabildo de Tenerife tiene 45 años y cree que su generación tiene otros modos de hacer política, donde lo que se firma no es papel mojado. “Los documentos se cumplen o no se firman”, proclama en relación con el affaire del Anillo Insular, que le otorga una imagen de tinerfeñista duro a ojos de Gran Canaria. Carlos Alonso fue designado esta semana por Coalición Canaria número dos al Congreso junto a Ana Oramas en las elecciones del 20 de diciembre. Su figura concita todas las preguntas sobre el porvenir del pacto de gobierno entre su partido y el PSOE, en calidad de ‘hombre fuerte’ en el feudo histórico de los nacionalistas: Tenerife.

La famosa reunión con la ministra de Fomento para negociar los fondos del cierre del Anillo Insular resulta que no fue en Madrid, sino en Tenerife. En Madrid, Alonso se vio a finales de septiembre con el subsecretario, pero su polémico ‘acuerdo’ lo consiguió, según contó a este periódico, viajando en coche con la ministra, Ana Pastor, entre una visita a las obras del dique de San Andrés y otra al Barrio de la Candelaria, hace dos meses, una semana antes de que se cerraran los Presupuestos Generales del Estado. En media hora de trayecto, a solas, le sacó los 15 millones para el cierre del anillo insular que han levantado tantas ronchas. Considera que el temporal de estos días ha puesto a prueba las obras de equipamiento en marcha. El accidente del helicóptero del Ejército del Aire, el pasado jueves, a 280 millas de Gando (Gran Canaria), “amén de un hecho desgraciado, exige revisar el porqué de lo reiterativo del caso”. Y el asesinato, el mismo día, de una mujer por su expareja en Los Majuelos (Tenerife), le parece execrable: “Nos emplaza a un endurecimiento de las penas. Este es un caso claro de aplicación de la prisión permanente revisable, semejante a cualquier hecho de terrorismo, que provoca una repulsa social; me preocupa cómo está arraigando esta violencia en las jóvenes parejas y creo que es un tema que está en la cabeza de la gente y no tanto en las premisas de los políticos”.

 

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