Dice un refrán español que obras son amores y no buenas razones. O lo que es lo mismo, que los actos son mucho más importantes que las buenas palabras. Y desde esa perspectiva, la isla de Tenerife parece estar muy presente en el corazón y en la atención del Jefe del Estado, el Rey Felipe VI. Primero, porque nos distinguió acudiendo a nuestra tierra para visitar, conocer y aprender de la iniciativa de nuestro Cabildo de Barrios por el Empleo, un proyecto pionero que ha logrado la inserción laboral de personas en estrecho contacto con el tejido social de nuestros municipios. Y después, porque eligió nuestra isla para dar a conocer el Premio Empresa en el marco de los Premios Princesa de Girona, que distingue a los emprendedores y al talento de los jóvenes españoles.

Estamos hablando de visitas reales, en el sentido más literal de la palabra. No se trata de visitas protocolarias de un Rey, sin más sustancia que los actos que suelen acompañarlas. Estamos hablando de una presencia que supone el compromiso con la transformación de la sociedad a través de iniciativas y proyectos concretos.

El espíritu de los premios Princesa de Girona coincide con el del programa Tenerife 2030 del Cabildo Insular de Tenerife. El papel de las instituciones públicas en el progreso de la sociedad se ha transformado en las últimas décadas. Ya no sólo se trata de administrar los recursos financieros para dar servicios e infraestructuras a nuestros ciudadanos, sino de ir más allá en la apuesta inteligente por la mejora de nuestras sociedades.

“El Cabildo de Tenerife puso en marcha en el año 2014 la estrategia Tenerife 2030”

La educación, la cultura y la formación son el pilar sobre el que se asientan las sociedades y lo que las hace evolucionar hacia un modelo más justo, más igualitario y más próspero. Un modelo por el que luchamos todos y especialmente, como hemos visto esta misma semana, las mujeres que han salido a las calles para reivindicar una sociedad muy distinta de la que hoy vivimos. Desde esa convicción de necesidad de cambio, el Cabildo de Tenerife  puso en marcha en el año 2014 la estrategia Tenerife 2030, con el objetivo de preparar a los jóvenes para afrontar los retos de futuro en un contexto cada vez más abierto, global, cambiante, complejo, multicultural y digital.

El recurso más importante de un pueblo no son sus riquezas naturales. Es su capital humano. El mundo está plagado de ejemplos en donde la diferencia entre la prosperidad y la pobreza está marcada por el talento y la capacidad con la que cuenta la población de un país con respecto a otros. Más allá de invertir en infraestructuras, queremos invertir en personas y en su formación en el sentido más amplio del término. La estrategia Tenerife 2030, a la que dedicamos un presupuesto de más de cien millones anuales,  refleja una apuesta firme por la creación de mayor y mejor capital humano, por el talento de los jóvenes como motor de la economía insular.

“Los jóvenes tinerfeños tienen el potencial necesario para ser competitivos, innovadores y creativos”

Los jóvenes tinerfeños tienen el potencial necesario para ser competitivos, innovadores y creativos, pero necesitan que se les den las oportunidades necesarias para poner su talento en valor, para desarrollarlo y explotarlo. Creemos firmemente en esa evidencia y en que si les aportamos las herramientas de conocimiento necesarias, los chicos y chicas de esta isla serán capaces de lograr metas que estuvieron fuera del alcance de otras generaciones.

La isla no es un handicap insuperable y la lejanía y la insularidad pueden convertirse en una ventaja estratégica. Como lo fue en otras épocas, cuando Canarias jugó un rol importantísimo en el comercio intercontinental. Nuestro reto es transformar profundamente nuestras estrategias apostando por las fortalezas en que se pueden convertir nuestra posición geográfica, nuestra sociedad desarrollada y nuestra capacidad de prestación de servicios. Tenemos vínculos físicos e históricos con Africa y América. Y sobre esa evidencia, nuestro papel debe ser convertir Tenerife en un “hub”, un punto de intercambio o centro de distribución tecnológico y científico y una plataforma de negocios hacia el continente vecino. Es una realidad en la que ya estamos trabajando y que abre un mundo de oportunidades para quienes tengan la formación y el talento necesario para aprovecharlas.

La entrega de los premios Princesa de Girona demuestra que no estamos solos en la creencia de que el talento de nuestros jóvenes es el factor que va a marcar la diferencia en el futuro. Jóvenes que sean valientes emprendedores que aprovechen las oportunidades, que sean activos ante los problemas y resistentes a las adversidades que siempre surgen en cualquier proyecto. Porque una sociedad basada en ese tipo de jóvenes va a ser una sociedad más próspera y más justa. Ese es el futuro por el que estamos trabajando en el Cabildo, con la estrategia Tenerife 2030. Y supone un aliento inestimable que sea también la idea de nuestro joven jefe de Estado.